Escribir en otro idioma: el universo paralelo del periodista cuyo idioma nativo no es el inglés.

By: Ana Ramirez


No recuerdo exactamente la primera vez que tuve que escribir en inglés. Probablemente fue durante una de esas clases vespertinas de inglés en mi infancia; quizá como un ejercicio pedagógico que me pareció divertido y al mismo tiempo, me permitió vislumbrar que aprender y escribir en otro idioma se convertiría en un objetivo demandante y a largo plazo. El tiempo ha pasado rápidamente y ahora estoy aquí, una escritora ocasionalmente en español y progresivamente en inglés. Tengo frente a mi una serie de notas y bosquejos en Spanglish para este artículo. Importante mencionar que también pago la suscripción a Grammarly.

El orden mundial sigue dictando que un aspecto fundamental para un periodista consagrado es escribir para publicaciones en inglés. Una búsqueda rápida en Google sugiere que las revistas más populares del mundo están escritas en en ese idioma aunque irónicamente, muchos de sus artículos contemplan a una comunidad internacional de lectores. Al haber sido educada en un hogar mexicano de clase media puedo confirmar que, hasta el día de hoy, los medios de comunicación siguen citando fuentes anglosajonas como The Economist, Esquire, New York Times, Time, The Lancet etc. y se le provee al contenido de las mismas un halo de veracidad y precisión. No importa la edad o el país de pertenencia, si uno contempla seriamente una carrera internacional  en periodismo, el idioma inglés no es solo una opción. Es una necesidad

A lo largo de mi vida me he dado cuenta de que las palabras tienen una forma y un sentido independiente, que de alguna manera les proporciona una personalidad poderosa. En español, entiendo estas personalidades automáticamente y encuentro mi idioma emocionante y atractivo. Me gusta su estructura, su gramática y sus especificidades. En contraste, cuando leo libros en inglés, cada oración requiere traducción e interpretación. Todavía puedo verme sentada en la sala de mi casa, a los 11 años aproximadamente, con una versión de Harry Potter and the Prisoner of Azakaban en mi mano derecha, y el Diccionario Oxford de Inglés a Español en la otra. Estaba lista para buscar cada palabra que no pudiera entender, pero me rendí después de solo 10 minutos y terminé persiguiendo el humilde objetivo de buscar solamente aquellas palabras que fueran estrictamente necesarias. Aún así, me sentía orgullosa de leer la obra maestra de r J.K Rowling en su idioma original, mientras que el resto de mis amigos estaban leyendo el mucho menos desafiante Harry Potter y el Prisionero de Azkabán.

“No importa la edad o el país de pertenencia, si uno contempla seriamente una carrera internacional en periodismo, el idioma inglés no es solo una opción. Es una necesidad.”

Puedo decir que tuve la suerte de comenzar a escribir en inglés con fines académicos cuando estaba todavía estudiando mi licenciatura en Sociología en un país de habla inglesa. Este tipo de escritura por lo general sigue estilos y estándares estrictos, lo que en ese momento me dio una sensación de seguridad. En mi mente, no había mucho espacio para el fracaso, porque mi educación en sociología había sido principalmente en inglés. Hasta el día de hoy, los conceptos, autores y citas en la materia, me vienen a la mente en dicho idioma, o sea ya estaban traducidos. Por el contrario, cuando tengo que explicar sociología en español, busco las palabras en mi idioma con cierta preocupación, lo que me hace sentir como un híbrido bilingüe. Siempre he pensado que si hubiera optado por obtener un título en literatura inglesa o escritura creativa, la experiencia habría sido considerablemente más angustiosa. Hubiera necesitado verbalizar sentimientos profundos en inglés, lo que aumentaría considerablemente el grado de dificultad. Yo siento en español.

Escribimos en inglés, pero mientras lo hacemos, los escritores no nativos nos cuestionamos continuamente si estamos usando las palabras correctas, si estamos respetando la estructura del idioma, si tenemos sentido en nuestra narración. Lukas Hermsmeier, un periodista de Nueva York que escribe en inglés y es nativo de Alemania comenta que “escribir en inglés siempre toma más tiempo”. Cuando finalmente uno termina un artículo, la revisión externa y la posible reestructuración de oraciones por parte de un hablante nativo (en inglés), es siempre bienvenida y altamente apreciada. El orgullo de verse publicado no puede más que intensificarse se hace en un idioma diferente al nativo.

Cuando se le preguntó por qué se había convertido en escritor, Stephen King respondió “no había nada más que yo pudiera hacer”. Puedo entender su sentimiento. La escritura revela pasiones tan fuertes dentro de nosotros, que incluso puede inspirarnos a aceptar el desafío de sacar nuestros pensamientos fuera de nuestra lengua materna. Uno de mis compañeros de clase, un hablante no nativo, vive bajo la máxima “si escribir es fácil, entonces hay algo que está mal”. Esto es cierto y se vuelve increíblemente relevante cuando trato de escribir en inglés.

Con el tiempo, he aprendido a disfrutar del rompecabezas que implica escribir en otro idioma. Incluso encuentro intrigante el proceso cognitivo cuando pienso simultáneamente en español y escribo en inglés. La buena noticia es que si escribir en un idioma extranjero no se vuelve fácil, la dificultad eventualmente disminuye. Eventualmente, la constante lectura finalmente da sus frutos, las palabras comienzan a posicionarse naturalmente en el texto que uno pretende bosquejar, y los pensamientos se alinean con el idioma que uno ha tratado de dominar por tanto tiempo.

Hay otras verdades universales al escribir en otro idioma: siempre creerás que tu artículo sería oro puro si te hubieran dado la oportunidad de hacerlo en tu lengua nativa y cada vez que vuelvas a él, pensarás que había miles posibilidades mejores para expresar lo que ya has escrito. Pero no te asustes, mientras seas escritor siempre habrá un próximo artículo. Lo más importante es que ya sabes dentro de ti que, no importa lo difícil que sea hacerlo simplemente encontrarás la manera. He vivido el proceso lento y a veces doloroso de aprender y combinar un nuevo alfabeto de tal forma que otros logren entenderme y en el mejor de los casos, encontrar sentido en mis oraciones.

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